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Abordar el tema de la creatividad es referirse al mecanismo más importante en el ser humano, es hablar de la herramienta que nos permitió salir de las cavernas para avanzar en la conquista del fuego, la invención de la rueda, la agricultura, el comercio, la escritura… hasta llegar a la edad de la exploración del universo y las nuevas tecnologías.

©José Aragón

Aunque generalmente la sociedad identifica como personas creativas a los que nos dedicamos al mundo del arte, la verdad es que en cada ser humano hay un creativo, independientemente de la profesión o el oficio al que se dedique. Sin creatividad tal vez la vida sería un espacio árido y sin sentido, carente de iniciativas y estacionado en la barbarie o en la simple contemplación sin búsquedas, sin sensibilidad, sin progreso. 

Estoy seguro que muchos colegas artistas estarán de acuerdo conmigo si afirmo que la mayor fuente de creatividad está en el ejercicio constante de la mente enfocada en la observación atenta de la vida y complementada con la tenacidad y el trabajo diario.

©José Aragón

La capacidad creativa también es resultado del aprendizaje. Cuanto más sabemos sobre la vida y sus cuestiones, más posibilidades y elementos tenemos para recrearla y comunicarla de manera genuina a los demás. Ver, sentir, analizar, aprender y experimentar dota a los sentidos de esa sensibilidad especial a la que todos llamamos inspiración creativa.

La creatividad nunca surge de la nada, siempre está motivada por algún estímulo sutil o por alguna necesidad vital: la lectura de un poema, el debate sobre una idea, la evocación de algún sonido o aroma, el descubrimiento de un pasaje literario, un viaje a tierras y culturas desconocidas, un flechazo amoroso… aunque algunas veces aparece mágicamente y se desata por la simple observación distraída del humo que sale de la taza del café. En mis muchos años de artista he llegado a encontrar el hilo de la creatividad a partir del trazo espontáneo de una línea aparentemente sin sentido sobre una hoja de papel. ¡Es misteriosa la creatividad!

©José Aragón

Por eso, así como el cocinero que inicia sus labores culinarias eligiendo en el mercado los mejores productos para su próximo platillo, el artista creativo debe buscar el enriquecimiento de su mente en todas las cosas que le aporten pensamientos de calidad y le motiven a repensar la vida desde su propia perspectiva. En gran medida, la originalidad creativa consiste en la aprehensión de las diferentes influencias que, al pasarlas por el tamiz intelectual del creador, dan como resultado el aporte de un nuevo pensamiento, un nuevo enfoque  o una propuesta nueva.

Cuando el artista vive atento a la vida acumula experiencias, conocimientos y prácticas que van generando en su espíritu una urgente necesidad de exponer al mundo los conceptos que se han ido conformando en su pensamiento a partir de su personal interpretación de la realidad. Es entonces cuando el artista se convierte en un verdadero alquimista capaz de combinar las influencias ajenas con las experiencias propias y transformar en belleza todo el aprendizaje acumulado. A mayor conocimiento, mayor el ensanchamiento de la sensibilidad y mayor la libertad, la originalidad, la versatilidad y la capacidad de expresión creativas.  

©José Aragón
©José Aragón

Algo a lo que le tenemos pánico los artistas es a despertar un día y encontrarnos repitiendo viejas maneras o abordando discursos manidos o repitiéndonos a nosotros mismos. Seguramente por eso, para evitar esas pesadillas, los artistas estamos dotados de un insaciable instinto de búsqueda y una gran sed de conocimiento, de experimentación y renovación que fertiliza y hace florecer nuestra creatividad dando forma a nuestras particulares ideas. Hacer arte es dejar constancia y testimonio de algo vivido y sentido, y para que ese testimonio sea positivo debemos plasmarlo en paz con nosotros mismos, paz y felicidad que solo disfrutaremos el día que arribemos al puerto de nuestra propia voz.

En resumen, de la capacidad que tenga el artista para nutrir su espíritu y asimilar las influencias dependerá el comportamiento, árido o abundante, de su creatividad. Porque solo una mente bien nutrida, estimulada y libre puede disfrutar el privilegio de la inspiración mágica, capaz de lograr que toda la inmensa belleza de la luna llena pueda alcanzar en el fondo cristalino de un vaso de agua.  

©José Aragón

Aunque los artistas trabajamos y creamos desde nuestra particular individualidad, el resultado de nuestra creatividad solo estará completo en el momento en que nuestra obra artística se confronta con el público y establece una comunicación basada en los estímulos y reacciones que logre despertar en el espectador. Pero, ¡tranquilos! si nuestra obra ha sido creada desde un criterio genuinamente personal no dejará indiferente a nadie. Todo verdadero artista, con su originalidad creativa, termina provocando apasionadas adhesiones o enconados rechazos, pero nunca silenciosas indiferencias.